
Las letras A, B, C, D y K no describen el tamaño de un incendio ni indican que una clase sea “más grave” que otra. Identifican qué material está ardiendo o qué condición especial está presente. Esa diferencia es la base para evaluar el agente extintor adecuado: usar un equipo que no corresponde puede resultar ineficaz y, en ciertos escenarios, aumentar el riesgo.
En México, la NOM-002-STPS-2010, publicada en el Diario Oficial de la Federación, define cinco clases de fuego: A, B, C, D y K. Esta guía las explica en lenguaje práctico para ayudarte a reconocer riesgos y hacer una primera selección informada. No sustituye un estudio específico del centro de trabajo ni los requisitos estatales o municipales aplicables.
Resumen rápido de las clases de fuego
| Clase | Qué involucra | Ejemplos comunes | Agentes que suelen evaluarse* |
|---|---|---|---|
| A | Sólidos combustibles que normalmente forman brasas | Madera, papel, cartón y algunos textiles | Agua, PQS ABC, algunos agentes limpios, espuma o químico húmedo, según el equipo y el riesgo |
| B | Líquidos combustibles o inflamables y gases inflamables | Gasolina, solventes, pinturas y algunos gases combustibles | PQS ABC o BC, CO₂, ciertos agentes limpios, espuma o químico húmedo, según el caso |
| C | Aparatos, equipos e instalaciones eléctricas energizadas | Tableros, motores y equipos conectados a la energía | PQS ABC o BC, CO₂ y determinados agentes limpios |
| D | Metales combustibles | Magnesio, titanio, circonio, sodio, litio o potasio | Agentes especiales compatibles con el metal involucrado |
| K | Aceites y grasas vegetales o animales en instalaciones de cocina | Freidoras y recipientes de cocción con grasas o aceites | Químico húmedo con aplicación clase K |
*La tabla es una orientación basada en la Guía de Referencia VII de la NOM-002-STPS-2010. La etiqueta, la ficha técnica y las instrucciones del modelo específico son las que confirman sus clases de fuego y condiciones de uso.
Fuego clase A: sólidos que forman brasas
La clase A corresponde a materiales combustibles sólidos, normalmente orgánicos, cuya combustión suele producir brasas. En un negocio puede aparecer en papel, cartón, madera, empaques, mobiliario o ciertos textiles. No todo sólido pertenece automáticamente a esta clase: los metales combustibles, por ejemplo, se clasifican aparte.
La Guía de Referencia VII de la NOM muestra aplicación para clase A en agua, PQS tipo ABC, algunos agentes limpios, espuma mecánica y químico húmedo. Esto no significa que cualquiera sea intercambiable en toda situación. El entorno, los materiales adicionales, el riesgo eléctrico y las instrucciones del equipo cambian la decisión.
Fuego clase B: líquidos y gases inflamables
La clase B comprende líquidos combustibles o inflamables y gases inflamables. Algunos ejemplos posibles son gasolina, determinados solventes, pinturas y combustibles gaseosos. Aquí importa reconocer el producto real y controlar las fuentes de alimentación del combustible mediante los procedimientos de emergencia aplicables; un extintor portátil está previsto para fuego incipiente, no para sustituir la evacuación o la respuesta especializada.
Para clase B, la guía oficial contempla opciones como PQS ABC o BC, CO₂, ciertos agentes limpios, espuma mecánica y químico húmedo. La selección debe considerar la sustancia, el espacio y el equipo específico. Si estás comparando dos alternativas comunes, revisa PQS vs CO₂: diferencias y cuál elegir.
Fuego clase C: electricidad energizada
La clase C existe mientras están involucrados aparatos, equipos o instalaciones eléctricas energizadas. Ejemplos típicos son tableros, motores y equipo conectado a la corriente. La presencia de electricidad condiciona la elección del agente: el agua y la espuma mecánica aparecen como no aplicables a clase C en la tabla de referencia de la NOM.
PQS ABC, PQS BC, CO₂ y ciertos agentes limpios pueden tener aplicación clase C, pero no producen el mismo resultado. El PQS deja polvo; el CO₂ no deja ese residuo, aunque tiene limitaciones de alcance y de uso en corrientes de aire o espacios reducidos. Consulta las categorías de extintores PQS y extintores CO₂ para entender sus diferencias antes de elegir.
Una vez que la energía se interrumpe, el material que continúa ardiendo puede corresponder a otra clase. Por ejemplo, papel o madera seguirían siendo un riesgo clase A. Por eso conviene identificar todos los combustibles presentes y no describir un área únicamente como “eléctrica”.
Fuego clase D: metales combustibles
La clase D involucra metales combustibles como magnesio, titanio, circonio, sodio, litio o potasio. No es el riesgo habitual de una oficina o un pequeño local, pero puede existir en procesos industriales, talleres, laboratorios o áreas donde se manipulan polvos, virutas o piezas de esos materiales.
La NOM señala agentes especiales para clase D. No es responsable recomendar un extintor genérico sin conocer el metal y el proceso: los agentes no son universales y el método incorrecto puede generar una reacción peligrosa. Este escenario requiere consultar la ficha de seguridad, los procedimientos del centro de trabajo y asesoría técnica especializada.
Fuego clase K: aceites y grasas de cocina
La clase K corresponde a fuegos en instalaciones de cocina donde intervienen aceites o grasas vegetales o animales. La norma destaca que pueden presentarse en depósitos de grasa semipolimerizada y que su comportamiento es distinto al de otros combustibles. Es una diferencia importante: una freidora comercial no debe evaluarse como si fuera solamente un recipiente con “líquido”.
La Guía de Referencia VII contempla el químico húmedo para clase K. Antes de comprar, confirma que la etiqueta del equipo indique expresamente esa aplicación y revisa las instrucciones del fabricante. Para ampliar el tema, visita la categoría de extintores Clase K.
Cómo identificar la clase antes de elegir un extintor
- Haz un inventario de lo que puede arder. Incluye sólidos, líquidos, gases, equipo energizado, metales especiales y aceites de cocina.
- Considera las combinaciones. Una misma área puede tener más de una clase de fuego posible.
- Revisa la etiqueta del extintor. Debe indicar las clases para las que está destinado; no te guíes solo por el color del cilindro.
- Comprueba las limitaciones. Residuo, alcance, ventilación, temperatura y compatibilidad pueden cambiar la selección.
- Separa agente, capacidad, cantidad y ubicación. Saber la clase ayuda a elegir el tipo de agente, pero no determina por sí solo cuántos equipos requiere el lugar ni dónde instalarlos.
Si necesitas una visión general de los agentes disponibles, consulta Tipos de extintores y cómo se diferencian. Si prefieres avanzar desde los riesgos concretos de tu espacio, usa la guía Qué extintor necesito.
Preguntas frecuentes
¿Un extintor ABC sirve para todas las clases de fuego?
No. “ABC” indica aplicación para las clases A, B y C. No lo convierte en un equipo para metales combustibles clase D ni para aceites y grasas de cocina clase K.
¿La letra C significa que el fuego es más peligroso?
No. La letra identifica la presencia de aparatos, equipos o instalaciones eléctricas energizadas. Las letras no son una escala de intensidad.
¿Un fuego de aceite de cocina es clase B o clase K?
La NOM-002-STPS-2010 clasifica como K los fuegos en instalaciones de cocina que involucran aceites y grasas vegetales o animales. Conviene evaluar el escenario real y confirmar en la etiqueta la aplicación del extintor.
¿Conocer la clase de fuego garantiza que mi negocio cumple?
No. Identificar las clases es solo una parte de la prevención. En un centro de trabajo también influyen el grado de riesgo, la superficie, las distancias de recorrido, los procesos, la capacitación, el mantenimiento y otras condiciones. Además, pueden existir requisitos estatales o municipales.
Siguiente paso: ver qué extintor corresponde a los riesgos de tu espacio. Si hay metales combustibles, procesos especiales o una combinación compleja de riesgos, solicita una evaluación técnica antes de comprar.
Revisión editorial: Seguridad Espejo, 5 de octubre de 2026. Fuente técnica principal: NOM-002-STPS-2010, Diario Oficial de la Federación, numerales 4.11 y 4.12 y Guía de Referencia VII. La guía de referencia complementa la comprensión de la norma y no es de cumplimiento obligatorio. Este contenido ofrece orientación general y no sustituye una evaluación de riesgos ni la normativa aplicable en cada estado o municipio.
